En un contexto marcado por la transformación digital, el relevo generacional y nuevos retos operativos, el liderazgo policial en Cataluña se encuentra en un momento clave. En esta entrevista, Daniel Corral Fuentes, presidente de la ACCPOLC e inspector jefe de la Policía Municipal de Sabadell, comparte su visión sobre la evolución del mando policial, el papel de la tecnología en la toma de decisiones y la importancia de garantizar un equilibrio entre seguridad y confianza ciudadana en un entorno cada vez más complejo.
Asume la presidencia de ACCPOLC (Associació de Caps i Comandaments de la Policia Local de Catalunya) en un momento de relevo generacional y nuevos desafíos operativos. ¿Cuál es su visión sobre el futuro del mando policial en Cataluña? ¿Qué papel cree que debe jugar la asociación para preparar a jefes y mandos para liderar en un entorno cada vez más digital y complejo?
Estamos en un punto de inflexión. El mando policial en Cataluña debe evolucionar hacia un liderazgo más estratégico, basado en la capacidad de análisis, la gestión de datos y la comunicación con la ciudadanía. El relevo es una oportunidad: muchos de los nuevos mandos llegan con una mentalidad abierta a la innovación y al trabajo con nuevas tecnologías.
Desde ACCPOLC tenemos la responsabilidad de acompañar este proceso. Queremos dotar a los mandos de herramientas que les permitan liderar en un entorno donde la digitalización, la inteligencia policial y la cooperación interinstitucional serán la norma. Eso significa formación especializada, espacios de intercambio de información, y también la creación de marcos estratégicos que guíen a los mandos en su desarrollo profesional.
El futuro del mando policial no puede ser reactivo, debe ser proactivo, anticipativo y con visión de sistema.
En un contexto donde la gestión policial requiere cada vez más rapidez, anticipación y capacidad de análisis, ¿cómo valora la integración de plataformas tecnológicas que permitan una mejor colaboración entre mandos y una toma de decisiones más eficiente?
La integración tecnológica no es un lujo, es una necesidad. Hoy en dia, el modelo de “silos” informativos ya no funciona y el tiempo de respuesta es clave: no basta con reaccionar. Y eso solo se logra con datos compartidos, análisis en tiempo real y coordinación efectiva entre mandos.
Necesitamos plataformas comunes que permitan a todos los cuerpos locales –y a su vez a éstos con Mossos y otras fuerzas– trabajar con la misma información y generar decisiones conjuntas. Si la Policía Local de un municipio detecta una tendencia delictiva o un problema de convivencia, esa información debe ser útil para el resto del sistema.
Además, estas herramientas digitales deben servir no solo para la gestión operativa, sino también para la planificación estratégica, ayudando a dimensionar plantillas, evaluar recursos y establecer prioridades.
Ante el despliegue de sistemas inteligentes de videovigilancia y tecnologías de análisis de datos, ¿cree que es posible garantizar un equilibrio sólido entre seguridad, privacidad y confianza ciudadana? ¿Cuál debería ser el marco de referencia para las policías locales?
La tecnología puede ser un gran aliado para la seguridad, pero si se percibe como invasiva, la confianza ciudadana se erosiona. Y sin confianza no hay seguridad sostenible. El equilibrio debe basarse en tres principios: proporcionalidad, transparencia y control.
Proporcionalidad, para que las herramientas se usen solo en los ámbitos donde aporten un valor real. Transparencia, porque el ciudadano debe saber qué tecnologías se utilizan, con qué finalidad y con qué garantías. Y control, mediante órganos de supervisión que velen por el respeto a la privacidad y los derechos fundamentales.
¿Cuál debería ser el marco de referencia para las policías locales?
El marco de referencia debe ser doble: por un lado, la normativa europea y estatal de protección de datos, que ya marca criterios exigentes; y por otro, la propia proximidad de la Policía Local, que nos obliga a rendir cuentas de forma directa a la ciudadanía.
En ACCPOLC creemos que la innovación tecnológica debe ir de la mano de la ética y de la confianza. La seguridad del futuro no será solo más digital, será también más responsable y más cercana.